jueves, 1 de mayo de 2014

Ototoxicidad de medicamentos y Acúfenos

 TINNITUS puede deberse a Ototoxicidad, esta es la alteración transitoria o definitiva de la función auditiva producida por los Medicamentos.










Qué es la ototoxidad?

Se define ototoxicidad a las alteraciones transitorias o definitivas de la función auditiva, vestibular o de las 2 a la vez inducidas por medicamentos.

Estos fármacos ototóxicos pueden afectar a la cóclea produciendo, so­bre todo, pérdida de audición y/o afectando al órgano vestibular en forma de vértigo y acufenos.

Aunque no se conoce la incidencia exacta en nuestro país, en Esta­dos Unidos los estudios demuestran una incidencia de 1-3 casos por cada 1.000 pacientes tratados con cual­quier fármaco.


Los principales medicamentos que pueden producir ototoxicidad son los antibióticos aminoglucósidos; 

esta familia merece ser mencionada en primer lugar, no sólo por su importancia histórica (la estreptomicina se utilizó desde 1944 en el tratamiento de la tuberculosis) sino también por la importancia clínica.

 Los aminoglucósi­dos pueden causar destrucción de las células sensoria­les  en el oído interno, ya sea a nivel coclear como vesti­bular. La afectación de las células sensoriales puede ser irreversible; no obstante, un 50% de los pacientes puede recuperar la pérdida auditiva de forma total o parcial. 

En la toxicidad de los aminoglucósidos se ha relacionado tanto la vía parenteral como la tópica, aunque es mucho menos frecuente ya que se ha relacionado esta toxicidad con los valores séricos.
 Dentro de este grupo, se consi­deran también la polimixina B, la vancomicina y la risto­cetina, aunque no se traten de aminoglucósidos.


Los efectos ototóxicos de los antibióticos aminoglucósidos son los más documentados en la bibliografía médica.

Los aminoglucósidos son antibióticos de amplio espectro usados frente a bacterias Gram negativo. Los usados más habitualmente son: amikacina, gentamicina, tobramicina, kanamicina, neomicina y estreptomicina.

La ototoxicidad de los aminoglucósidos se manifiesta en forma de pérdidas auditivas en las frecuencias altas (8-12 kHz) que se propagan hacia frecuencias más bajas a medida que continúa el tratamiento. Si la administración de estos antibióticos se suprime en los primeros episodios de pérdida auditiva se ha descrito una mejora parcial en los umbrales auditivos.

Las aminoglucósidos penetran en la endolinfa y perilinfa a través del torrente sanguíneo, afectan en primer lugar a las células ciliares externas de primer rango, posteriormente actúan sobre las de segundo rango y por último sobre las de tercer rango. Las células ciliares internas sólo se ven afectadas en intoxicaciones severas. Debido a que estas sustancias destruyen las células neuro-sensoriales del órgano de Corti, las disfunciones auditivas provocadas por estos agentes son irreversibles.
Existen una serie de factores que potencian la ototoxicidad de los aminoglucósidos, entre los que destacan los siguientes:
  • Sensibilidad especial del individuo a estos medicamentos.
  • Tratamientos de duración superior a diez días.
  • Edad del paciente. Mayor sensibilidad en niños y personas de edad avanzada.
  • Tratamientos previos con antibióticos de la misma familia.
  • Pérdida auditiva previa.
  • Uso combinado con diuréticos.

Con esta descripción de su faceta ototóxica no se pretende poner en entredicho la elección de estos medicamentos para el tratamiento de determinadas enfermedades, ya que su valía ha quedado de sobra demostrada. No obstante, las personas que estén bajo tratamiento con antibióticos aminoglucósidos o que lo hayan estado recientemente (se ha comprobado que estos fármacos pueden persistir hasta 5 meses en el organismo), y que habitualmente se encuentran expuestos al ruido, han de ser objeto de una vigilancia especial y una protección mayor, pues se ha demostrado que la acción conjunta de estos medicamentos y el ruido tiene como resultado la potenciación de los efectos perjudiciales de éste último sobre la audición. Incluso para niveles de ruido no excesivamente altos.
Esta advertencia adquiere mayor relevancia si tenemos en cuenta que los actuales límites de exposición sonora han sido establecidos para sujetos que no presentan daño coclear y que estos límites podrían ser inapropiados para sujetos que presenten este tipo de daños. 

Otros fármacos que pueden presentar ototoxicidad son los diuréticos, que pueden producir toxicidad pre­dominantemente coclear (frecuencias medias y altas) y raramente afectan el sistema vestibular; suelen producir hipoacusias súbitas, pero que se recuperan también al instante tras la suspensión del fármaco.
 En el caso del ácido etacrínico la incidencia es de entre un 7 y 10 por 1.000 expuestos.

Son medicamentos que provocan la eliminación de líquidos corporales. Su uso más habitual es el tratamiento de la disfunción renal, cardiaca, hipertensión, etcétera.

Los diuréticos para los que se han encontrado mayores evidencias de ototoxicidad son la furosemida, el ácido etacrínico, piretanida  y la bumetanida.

La administración de diuréticos pude provocar pérdida de audición y acúfenos. No obstante, estos efectos son temporales y desaparecen totalmente tras la eliminación del fármaco del cuerpo.
Por otro lado, los diuréticos potencian los efectos ototóxicos de los antibióticos aminoglucósidos y la furosemida, en concreto, potencia los efectos ototóxicos de ciertos metales pesados como el cadmio.
Una vez más, se deberá prestar especial atención a los sujetos expuestos al ruido y que estén bajo tratamiento de las citadas sustancias. 

Otro grupo potencialmente tóxico es el grupo de los salicilatos, que producen una toxicidad coclear para to­das las frecuencias, reversible pero relacionada con la dosis, cuya incidencia general es de 11 por cada 1.000 expuestos.

Los medicamentos que contienen salicilatos pueden provocar acúfenos de forma temporal y reversible. Sus efectos desaparecen después de entre 24 y 72 horas tras la administración del medicamento. Naproxemo , acido acetilsálicico.


La quinina y los fármacos antimaláricos pueden pro­ducir una afectación severa pero reversible con la reti­rada del fármaco.  cloroquina, quinina, mefloquina, hidroxicloroquina


Los antineoplásicos también juegan un papel fundamental en la lesión, tanto coclear como vestibular, y la lesión secundaria en todos ellos tiene una relación directa con la dosis. cisplatino, tiotepa, metotrexato, mostaza hidrogenada, vincristina

 
El cisplatino es un medicamento usado habitualmente en el tratamiento del cáncer. Su uso puede destruir las células ciliares.
Las pérdidas auditivas comienzan en las frecuencias más altas, desplazándose posteriormente a frecuencias más bajas. Debido al daño celular, la pérdida de audición es irreversible.
Se ha detectado gran variabilidad entre individuos en cuanto a la ototoxicidad registrada. Del mismo modo, se han constatado pérdidas auditivas de entre el 62 y el 81% en función de la técnica utilizada para medir la audición. 

Y, por último, los pro­cedimientos de anestesia epidural o bien punciones lumbares   diagnósticas se han relacionado con pérdida neurosensorial (a bajas frecuencias), asociándose a una disminución del volumen del líquido



Enlaces de interés

LISTADO DE MEDICAMENTOS OTOTOXICOS por principios activos

LISTADO DE MEDICAMENTOS OTOTÓXICOS por marcas comerciales



LISTADO DE MEDICAMENTOS NO OTOTOXICOS 










Es importante valorar el riesgo y el beneficio en todo tratamiento farmacológico, por lo que en ocasiones en que no queden otras alternativas terapéuticas, puede ser necesario administrar un fármaco ototóxico en un paciente con tinnitus o sordera. En estos casos es obligado tomar precauciones para reducir el riesgo de ototoxicidad, como por ejemplo, ajustar la dosis y la duración del tratamiento a las características del paciente y a su patología de base, así como monitorizar la función auditiva, controlando periódicamente, la posible aparición de acúfenos, vértigo, pérdida de audición, etc., antes, durante y después del tratamiento.



Otin & Lucas.  artículo nº 126.


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 El blog tiene la intención de poder ser de  ayuda a todas las personas con acúfenos (tínnitus) que están desorientados respecto a su síntoma, informales de las diferentes posibilidades terapéuticas y mantenerles actualizados con las novedades que vayan surgiendo en el campo del acúfeno. El fin es conseguir que todos las personas que presentan un acúfeno severo o incapacitante alcancen unos niveles de habituación que reduzcan drásticamente la intensidad y la molestia de su síntoma para hacerlo menos perceptible. Esta es la razón de nuestro trabajo y del título del blog LA PUERTA DE LA ESPERANZA. Saludos cordiales. otínylucas


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fuente

http://www.construmatica.com/construpedia/El_Ruido_en_el_Trabajo._Efectos

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